El suelo blando puede triplicar la fuerza de un terremoto
Las condiciones geológicas pueden transformar un temblor común en una catástrofe. Los suelos blandos de ciudades como Estambul triplican la fuerza destructiva de las ondas sísmicas.
El suelo bajo una ciudad decide su suerte durante un sismo. Las ondas sísmicas viajan rápido por la roca sólida. Sin embargo, se frenan y se amontonan al llegar a suelos aluviales blandos. Este cambio amplifica el movimiento entre dos y tres veces. Así, un temblor moderado se convierte en una sacudida violenta.
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