En 1991, once repúblicas firmaron un protocolo que finalmente terminó con la Unión Soviética
Once antiguas repúblicas soviéticas se reunieron en Kazajistán para firmar el Protocolo de Almá-Atá. Este acuerdo histórico desmanteló pacíficamente a una superpotencia global y transformó el panorama geopolítico del mundo moderno.
El 21 de diciembre de 1991, la Unión Soviética dejó de existir oficialmente. Líderes de once repúblicas se reunieron en Kazajistán para formar la Comunidad de Estados Independientes. Esta maniobra diplomática fue el golpe final para la URSS. Millones de personas pasaron de un imperio comunista centralizado a ser ciudadanos de naciones soberanas.
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