En 1936, jóvenes oficiales japoneses lanzaron un golpe sangriento que paralizó Tokio
Un grupo de oficiales militares radicales tomó el corazón de Tokio en 1936. Asesinaron a altos funcionarios para intentar purgar la supuesta corrupción e influencia occidental.
El incidente del 26 de febrero de 1936 fue un violento intento de golpe de Estado. Unos 1,500 soldados japoneses ocuparon el centro de Tokio. Los rebeldes atacaron al liderazgo de la nación. Asesinaron con éxito al ministro de Finanzas y a otros altos funcionarios.
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