Sobreestimamos nuestro control sobre eventos aleatorios
Los humanos caen frecuentemente en la ilusión de control. Creen que pueden influir en resultados aleatorios más de lo que la evidencia sugiere. Esto moldea decisiones arriesgadas en la vida diaria y cuesta miles de millones.
Los humanos a menudo creen que pueden influir en resultados puramente aleatorios. Esto es un sesgo cognitivo llamado ilusión de control. La psicóloga Ellen Langer lo identificó por primera vez en 1975. Ella encontró que las personas que elegían sus propios boletos de lotería se sentían más seguras. Esto ocurría a pesar de tener las mismas probabilidades que aquellos a quienes se les daban boletos al azar. Este sesgo nos hace aplicar un pensamiento basado en habilidades a eventos de azar. Por ejemplo, los jugadores pueden soplar los dados para tener suerte. Los inversores pueden confiar en corazonadas para cronometrar el mercado perfectamente. Este fenómeno generalizado impulsa comportamientos irracionales. Contribuye a miles de millones en pérdidas anuales por juegos de azar. También lleva a una mala evaluación de riesgos en áreas como el cambio climático. Reconocer este sesgo puede mejorar significativamente la toma de decisiones. Nos ayuda a aceptar la incertidumbre y a tomar decisiones más equilibradas.