El deshielo del permafrost libera un potente gas de efecto invernadero
El deshielo del permafrost libera metano. Este es un potente gas de efecto invernadero. Crea un peligroso ciclo que acelera el calentamiento global. Amenaza la estabilidad climática.
El permafrost es suelo permanentemente congelado. Cubre un cuarto del hemisferio norte. Se está descongelando rápidamente por el aumento de temperaturas globales. Este deshielo libera metano. El metano es un gas de efecto invernadero. Es 25 veces más potente que el dióxido de carbono en un siglo. Atrapa el calor y acelera el calentamiento. Los científicos estiman que estas regiones almacenan 1.500 gigatoneladas de carbono orgánico. Gran parte de esto podría convertirse en metano. Esto crea un peligroso ciclo de retroalimentación. Es especialmente grave en el Ártico. Allí las temperaturas han subido casi cuatro veces más rápido. Más metano lleva a un calentamiento más rápido. Esto causa más deshielo y más emisiones. Este ciclo amplifica el cambio climático. Dificulta limitar el calentamiento global. También presenta riesgos para la estabilidad costera.