Los relámpagos limpian naturalmente el aire que respiramos
Los relámpagos generan ozono, un purificador de aire natural. Este descompone los contaminantes. Demuestra cómo las tormentas contribuyen a la autorregulación atmosférica de la Tierra e influyen en el clima.
Un solo relámpago crea ozono. Este actúa como un purificador de aire natural. El calor extremo de un rayo, hasta 30.000 grados Celsius, descompone las moléculas de oxígeno. Estas se recombinan para formar ozono (O3) en la atmósfera baja.
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