Un estornudo puede viajar a 160 kilómetros por hora
Un solo estornudo libera una potente ráfaga de aire y gotas a velocidades de hasta 160 kilómetros por hora, mostrando un reflejo notable y potencialmente infeccioso del cuerpo.
Cuando estornudas, el aire y las pequeñas gotas expulsadas pueden salir de tu cuerpo a velocidades de hasta 160 kilómetros por hora. Este reflejo explosivo es provocado por irritantes como el polvo o el polen. Es una de las acciones involuntarias más rápidas de tu cuerpo, despejando tus vías respiratorias con fuerza.