El primer bolígrafo goteaba constantemente
El bolígrafo pionero, inventado en los años 30, revolucionó la escritura. Sin embargo, al principio, las fugas de tinta constantes molestaron a los usuarios. Esto resaltó la necesidad de mejoras cruciales en el diseño.
El bolígrafo, inventado por László Bíró en 1938, prometía una alternativa sin fugas a las desordenadas plumas estilográficas. Irónicamente, los primeros modelos sufrían de goteos constantes. Mancharon manos y papeles. El mecanismo de bola no estaba lo suficientemente refinado para controlar la tinta espesa a base de aceite. Este defecto inicial causó rechazo en los lanzamientos comerciales de la década de 1940.