Las ordalías medievales eran sorprendentemente efectivas
Las "ordalías" medievales sometían a los acusados a pruebas brutales. Por ejemplo, hierro caliente o ahogamiento. Sorprendentemente, estas pruebas eran efectivas. Lograban confesiones de los culpables.
¡Imagina probar tu inocencia llevando una barra de hierro al rojo vivo o metiendo la mano en agua hirviendo! En la Europa medieval, los acusados enfrentaban la "ordalía". Eran pruebas dolorosas que supuestamente revelaban el juicio de Dios. Si te hundías al ser arrojado al agua, eras inocente (pero podrías ahogarte). Si flotabas, eras culpable de brujería.
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