Las transiciones vitales facilitan el reclutamiento de las sectas
La inteligencia y la personalidad protegen poco contra los grupos extremistas cuando las estructuras sociales básicas de una persona se desmoronan de repente.
La imagen típica del miembro de una secta es la de alguien ingenuo o aislado. Sin embargo, la investigación sociológica sugiere que la vulnerabilidad es, en realidad, una cuestión de oportunidad. Las personas suelen unirse a grupos marginales tras sufrir una pérdida personal significativa, como dejar su religión, perder su hogar o divorciarse.