Georgia O'Keeffe pintó rascacielos pese a las críticas
Pese a que críticos y colegas intentaron limitarla a temas naturales, O'Keeffe desafió los consejos de su esposo para retratar el acero de Nueva York.
En la década de 1920, el mundo del arte estadounidense estaba dominado por una visión masculina del progreso industrial. Alfred Stieglitz, el famoso fotógrafo y esposo de Georgia O'Keeffe, intentó disuadirla de pintar el perfil urbano de Nueva York. Él creía que los rascacielos eran un tema exclusivo para artistas varones, como John Marin o Arthur Dove.