Milpiés que se defienden con cianuro de hidrógeno
Aunque parecen inofensivos recicladores del bosque, ciertos milpiés liberan un cóctel químico que huele a extracto de almendras pero contiene un veneno letal.
En los bosques de Norteamérica, el milpiés de espalda plana Apheloria virginiensis utiliza un sofisticado laboratorio químico para ahuyentar a sus depredadores. Cuando un pájaro o un lagarto intenta comérselo, el milpiés no muerde ni pica. En su lugar, libera una secreción defensiva con un olor muy similar al de las almendras amargas. Este aroma agradable es, en realidad, una señal de advertencia sobre una sustancia mucho más peligrosa.