Un solo cohete puede volar 34 veces
La ingeniería aeroespacial moderna ha convertido máquinas de millones de dólares en vehículos reutilizables que aterrizan verticalmente sobre barcos robóticos en medio del océano.
Durante décadas, la primera etapa de un cohete era una pieza desechable diseñada para terminar en el fondo del océano tras apenas unos minutos de uso. La ingeniería moderna ha transformado este modelo al crear propulsores capaces de regresar a la Tierra y aterrizar verticalmente sobre cuatro patas. Un propulsor Falcon 9 específico, el B1071, ha completado ya su misión número 34, demostrando que el equipo orbital puede ser tan duradero como un avión comercial.