Las ardillas prehistóricas se alimentaban de mamuts lanudos
Tras despertar de ocho meses de hibernación, las ardillas prehistóricas del Yukón se convertían en carroñeras oportunistas que devoraban restos de mamuts y grandes felinos.
Las ardillas terrestres pasan hasta ocho meses al año en un estado de letargo, un sueño profundo similar a la hibernación dentro de sus madrigueras. Al despertar, su cuerpo les exige proteínas de forma desesperada. Aunque hoy las vemos como herbívoras, sus ancestros del Pleistoceno eran mucho más oportunistas. Actuaban casi como 'zombis' de su era, aprovechando cualquier nutriente de alta calidad que pudieran encontrar.