Los edificios antiguos sobreviven a los terremotos aprendiendo a flexionarse
Los ingenieros refuerzan edificios vulnerables convirtiendo el hormigón rígido en esqueletos flexibles. Así, las estructuras oscilan de forma segura en lugar de quebrarse bajo la inmensa presión de un sismo.
En un gran terremoto, los edificios más peligrosos suelen ser los que se niegan a ceder. Muchos bloques de apartamentos en zonas sísmicas, como Turquía, dependen de estructuras de hormigón rígido. Estos marcos son frágiles y se quiebran por completo al alcanzar su límite de resistencia.