Las olas de calor reducen la eficiencia de los paneles solares
Aunque el calor extremo suele traer los cielos despejados que las granjas solares necesitan, la vibración de los átomos de silicio frena el flujo de electricidad.
Las células fotovoltaicas son como comensales exigentes: les encanta la luz, pero el calor las debilita. Cuando una ola de calor eleva la temperatura ambiente hacia los 38 grados Celsius, los cristales de silicio vibran violentamente a nivel microscópico. Este caos interno crea una carrera de obstáculos para los electrones, dificultando enormemente su flujo a través del circuito.