El ruido de los barcos causa descompresión en las ballenas
Los gigantes de las profundidades navegan en la oscuridad mediante pulsos sonoros potentes, un sistema que colapsa ante el estruendo del tráfico marítimo industrial.
Los cetáceos dentados, como el zifio, sobreviven en el abismo emitiendo chasquidos de hasta 230 decibelios. Con este sonido crean un mapa acústico de alta definición en un mundo donde la luz no llega. Sincronizan estos ecos con precisión de milisegundos para localizar un solo pez a decenas de metros de distancia.