Los velocistas arrancan más rápido que un acto reflejo
Para evitar trampas, los jueces olímpicos consideran que moverse antes de una décima de segundo tras el disparo es físicamente imposible para el cerebro humano.
Cuando un velocista olímpico sale disparado de los bloques, realiza una proeza física que desafía los límites del sistema nervioso. En la alta competición, cualquier atleta que se mueva antes de 0,10 segundos tras el disparo queda descalificado. Se considera salida nula incluso si no se adelantó al sonido.