La vida urbana encoge el hocico y el cerebro de los zorros
Mientras los zorros rurales cazan presas esquivas, sus parientes urbanos evolucionan con rostros más chatos y cerebros reducidos para adaptarse a una vida de sobras y encuentros con humanos.
El zorro que merodea por los jardines de Londres es cada vez más distinto de sus parientes del campo. Estudios recientes de ejemplares de museo revelan un cambio asombroso en apenas unas décadas. Las poblaciones urbanas han desarrollado hocicos más cortos y anchos, además de cráneos más pequeños.