Las familias vikingas usaban vasijas enterradas como cuentas de ahorro
Hallazgos arqueológicos revelan que los hogares escandinavos protegían su futuro con plata internacional, convirtiendo sus suelos en cajas fuertes privadas.
La arqueología moderna revela que el hogar vikingo promedio funcionaba más como un pequeño banco que como una simple granja. En lugar de depender solo del trueque de ganado o grano, las familias escondían vasijas de cerámica bajo el suelo. Estos recipientes contenían diversas divisas globales y se ocultaban bajo las tablas de madera o marcas específicas en el terreno.