Las aguas termales son mapas líquidos del subsuelo
Cada baño en una piscina geotérmica es una lección de química. El agua viaja kilómetros bajo tierra para traer un registro líquido de las rocas que ha tocado.
Cuando el agua de lluvia se filtra en la tierra, inicia un sigiloso saqueo químico. A su paso, extrae minerales de antiguas capas rocosas. En los depósitos geotérmicos de Turquía, esta agua alcanza los 100 grados Celsius. Este calor activa la ecuación de Arrhenius, un principio químico donde la temperatura acelera las reacciones.