La expulsión temporal reduce las protestas en el fútbol en un treinta por ciento
Al obligar a los jugadores a sentarse diez minutos en el banquillo, los árbitros han logrado transformar la vergüenza social en una herramienta para mejorar el juego limpio.
Cuando un futbolista comete una falta táctica o increpa a un colegiado, el árbitro puede ahora ordenar un exilio de diez minutos. Esta medida disciplinaria, conocida como 'banquillo de castigo' o 'sin-bin', fue probada con éxito por la UEFA. Obliga al equipo a jugar con diez hombres mientras su compañero cumple una penitencia pública a la vista de todos.