Los hipódromos japoneses aprovechan la rotación terrestre para guiar a los jinetes
Los ingenieros del Hipódromo de Tokio utilizan sutiles inclinaciones geométricas para contrarrestar la rotación del planeta, evitando que los purasangres pierdan el equilibrio a altas velocidades.
Cuando un caballo galopa a toda velocidad en el Hipódromo de Tokio, compite contra algo más que sus rivales. Para evitar que estos atletas de 450 kilos derrapen, el diseñador Keinosuke Fujioka implementó en 1933 un sofisticado sistema de 'óvalo en colina'. Este diseño utiliza la física del planeta para mantener el equilibrio.