Tubos gigantes en el techo convierten los cánticos de fútbol en truenos
Un grupo de ingenieros convirtió un estadio en un instrumento musical gigante. Gracias a tubos de 4 metros, sincronizaron 52.000 voces para crear un rugido rítmico con la potencia de una tormenta.
Cuando la afición del estadio Ali Sami Yen de Estambul empieza a cantar, el edificio se une a ellos. El techo no deja que el sonido se disipe en el aire. En su lugar, utiliza tubos especiales de cuatro metros que funcionan como los de un órgano de catedral.