Es más fácil taladrar que forzar las cerraduras de las iglesias antiguas
Ladrones modernos utilizan herramientas eléctricas para burlar siglos de maestría en cerrajería, saqueando santuarios rurales franceses que albergan gran parte del patrimonio religioso europeo.
En las diócesis remotas de la Francia rural, los ladrones aprovechan una debilidad inesperada de la ingeniería medieval. Las cerraduras de hierro del siglo XII son famosas por ser casi imposibles de forzar. Sus pesados pestillos forjados a mano y sus complejos mecanismos internos ofrecen una resistencia formidable.