Los remates de bádminton son diez veces más rápidos que una pelota de béisbol
Para devolver un volante a velocidades récord, los jugadores de élite deben soportar un calor extremo y realizar cientos de saltos que imitan la potencia explosiva de las artes marciales.
Mientras que una bola rápida de las Grandes Ligas cruza el plato a unos 150 kilómetros por hora, un remate profesional de bádminton puede alcanzar los 565 kilómetros por hora. Esta velocidad asombrosa se debe a la aerodinámica del volante. Sus dieciséis plumas superpuestas generan una resistencia intensa al avanzar por el aire.