Los cuadros de carbono pesan menos que dos botellas de agua
Para conquistar las duras montañas de Anatolia, los ciclistas de élite usan máquinas de tubos atómicos que pesan menos que el agua necesaria para hidratarse.
En la Vuelta a Turquía, los ciclistas profesionales recorren 1.200 kilómetros brutales. En este trayecto, cada gramo de equipo se siente como un lastre. Para superar pendientes constantes del 8% en la accidentada Anatolia, los corredores usan cuadros de nanotubos de fibra de carbono.
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