Los coches de carreras ahorran energía imitando el vuelo de las aves
A velocidades de 320 kilómetros por hora, los pilotos de NASCAR forman filas cerradas que les permiten cortar el aire con la eficiencia de los gansos migratorios.
En las empinadas curvas de cincuenta grados de Talladega, los coches de carreras se comportan como un único organismo. Al pegar sus parachoques a pocos centímetros del vehículo delantero, los pilotos crean una corriente de succión. Este flujo reduce la resistencia aerodinámica en un cincuenta por ciento. Esta maniobra, conocida como 'drafting' o rebufo, permite que el grupo avance más rápido de lo que podría hacerlo cualquier coche en solitario. Es el mismo principio de ahorro energético que utilizan las aves al volar en formación de V.