El efecto túnel convierte a la industria del billón de dólares en una apuesta
Cuando los circuitos se reducen al ancho de unos pocos átomos, los electrones se teletransportan a través de paredes sólidas, convirtiendo la fabricación más avanzada del mundo en un juego de azar.
En las salas blancas de gigantes como Intel, los ingenieros libran una guerra contra fantasmas. Al reducirse a solo 2 nanómetros —el ancho de unos diez átomos de silicio—, los transistores entran en el extraño mundo subatómico. A esta escala, los electrones ya no se comportan como canicas rodando por tuberías.
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