Un volantazo brusco puede fracturar el hombro
Durante una maniobra evasiva a alta velocidad, la fuerza del instinto defensivo del conductor puede superar el límite de resistencia de sus propios tendones y huesos.
Al girar el volante con fuerza para evitar un choque a 50 kilómetros por hora, el conductor suele ejercer una fuerza de 1.200 Newtons. Esta cifra triplica la tensión necesaria para desgarrar el hombro humano. Este movimiento reflejo suele romper el supraespinoso, el músculo encargado de levantar el brazo, incluso antes de que el coche llegue a impactar.