Los minerales del agua termal entran más rápido al flujo sanguíneo por la piel
Beber agua mineral hidrata el intestino, pero sumergirse en ella permite que la piel absorba iones terapéuticos directamente al torrente sanguíneo con una eficiencia cinco veces mayor.
Los ingenieros romanos construyeron acueductos de quinientos kilómetros para capturar los manantiales de Bulgaria. En esta región, la corteza terrestre ejerce una presión inmensa sobre el cuarzo subterráneo.
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