Las estrictas leyes de privacidad crean un desierto de datos en Europa
Las estrictas barreras digitales están frenando la innovación en Europa. Los desarrolladores locales cuentan con menos del uno por ciento de los datos que utiliza Estados Unidos para entrenar su inteligencia artificial.
Aunque Estados Unidos y Europa forman un número similar de doctores, sus entornos digitales se están distanciando. Normativas como el RGPD exigen informar sobre brechas de datos en menos de 72 horas. Este rigor ha provocado que las empresas europeas utilicen un 70 por ciento menos de datos para entrenamiento que las estadounidenses.