Los zigurats mesopotámicos fueron diseñados como montañas artificiales para unir el cielo y la tierra
Los zigurats de Mesopotamia eran montañas artificiales que servían de puente entre el mundo terrenal y el celestial, utilizando técnicas avanzadas de estabilización con ladrillos de barro.
El Zigurat de Ur, encargado hacia el 2100 a. C. por el rey Ur-Nammu, fue concebido como una 'montaña de dios'. Su propósito era facilitar la comunicación con lo divino. Con 12 metros de altura y tres terrazas, la estructura encarna el concepto acadio de 'zaqaru', que significa construir en lo alto.
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