La traición humana activa las mismas vías neuronales que el dolor físico intenso
El cerebro procesa el rechazo social y la traición mediante las mismas vías del dolor físico. Por eso, una pena emocional puede sentirse tan intensa como una herida corporal.
Cuando una persona sufre una traición, las neuronas espejo y la corteza cingulada anterior se activan. Este proceso imita una lesión física real. Esta coincidencia neurológica explica por qué el dolor de la confianza rota se describe como algo físico. Históricamente, esta vulnerabilidad se nota en la traición de Jesús por treinta monedas de plata. Esa suma equivale a unos 600 dólares actuales.
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