Los aviones furtivos no son invisibles sino que dependen de la probabilidad matemática
La tecnología furtiva manipula la geometría para minimizar los reflejos de radar. Sin embargo, el calor del motor sigue siendo un desafío físico difícil de resolver.
Los aviones furtivos como el F-35 no tienen una capa de invisibilidad mágica. En su lugar, gestionan la probabilidad mediante ángulos geométricos y materiales especiales. Estos materiales absorben el radar para reducir su firma visual. Esto hace que sean muy difíciles de rastrear, pero nunca imposibles de ver.
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