El hormigón romano aún prospera tras 2.000 años bajo el agua
El hormigón romano, con ceniza volcánica, ha resistido 2.000 años de agua de mar. Revela secretos de durabilidad superior. Inspira materiales modernos y ecológicos.
El antiguo hormigón romano, desarrollado alrededor del 150 a.C., perdura más de 2.000 años en ambientes marinos hostiles. Esto contrasta con el hormigón moderno. Su increíble durabilidad proviene de la ceniza volcánica. Esta le permitió endurecerse bajo el agua y resistir la degradación. Por ejemplo, el puerto de Cesarea Marítima, construido alrededor del 20 a.C., sigue en pie. Ha soportado siglos de olas y terremotos. Los científicos descubrieron que el agua de mar activa un proceso de autorreparación. Este forma minerales duraderos que lo fortalecen con el tiempo. Esta antigua innovación ofrece pistas para crear materiales modernos ecológicos. Podría reducir las emisiones de carbono de la producción de cemento.