En 1988, Estonia emitió una audaz declaración de soberanía que desafió el dominio soviético
En plena Guerra Fría, Estonia declaró sus leyes superiores a las de la Unión Soviética. Esto inició una 'Revolución Cantada' que terminó desmantelando un imperio.
La República Socialista Soviética de Estonia emitió una histórica declaración de soberanía el 16 de noviembre de 1988. Este acto impactó fuertemente al Kremlin. Los líderes no exigieron la independencia total de inmediato. Sin embargo, reclamaron el derecho de vetar las leyes soviéticas.
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