En 1209, Otón IV fue coronado emperador tras prometer al papa tierras que nunca pensó entregar
Otón IV obtuvo la corona imperial mediante un engaño audaz. Prometió vastos territorios al papa que recuperó por la fuerza tras consolidar su poder.
En 1209, el papa Inocencio III coronó a Otón IV como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Otón juró respetar los reclamos de la iglesia sobre tierras italianas. Esta alianza nació por necesidad. El papa buscaba a un líder que protegiera al papado de facciones rivales.
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