El asesinato de un piadoso duque en 935 lo convirtió en el santo patrón de los checos
Un trágico fratricidio en 935 transformó al duque Wenceslao I en el eterno 'Buen Rey'. Él es el símbolo espiritual de la nación checa.
En el año 935, el duque Wenceslao I fue asesinado por su hermano, Boleslao el Cruel. El crimen ocurrió en la entrada de una iglesia en Stara Boleslav. Aunque era duque, tenía fama de ser muy piadoso. Su compasión por los pobres le otorgó el título póstumo de rey.
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