En 1556, el hombre más poderoso de Europa se retiró a un tranquilo monasterio español
Carlos V, gobernante de un imperio 'donde nunca se ponía el sol', sorprendió al mundo al abdicar. Buscó la paz espiritual en un remoto monasterio.
En 1556, el emperador Carlos V embarcó en Vlissingen para volver a España. El hombre más poderoso del mundo occidental buscaba una vida muy diferente. Tras décadas gobernando vastos territorios en Europa y América, decidió renunciar a sus títulos.
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