En 2005, una segunda ola de intentos de atentado paralizó el sistema de transporte de Londres
Dos semanas después de los devastadores ataques del 7 de julio, Londres revivió el terror. Un segundo grupo atacó la red de tránsito de forma coordinada.
El 21 de julio de 2005, el transporte de Londres sufrió el caos por segunda vez en un mes. Cuatro extremistas intentaron detonar bombas en mochilas en tres trenes del metro y un autobús. Estos actos imitaron los trágicos eventos del 7 de julio. Por suerte, las cargas principales no explotaron. Solo detonaron los fulminantes.