La toma de Pekín en 1928 terminó con años de caudillismo y unificó la China moderna
La captura de Pekín en 1928 fue un punto de inflexión crucial en la historia china. Terminó con la caótica era de los caudillos y unificó a la nación bajo un solo gobierno central.
En junio de 1928, el Ejército Revolucionario Nacional capturó Pekín con éxito durante la Segunda Expedición del Norte. Esta victoria marcó el colapso del sistema de caudillos que azotó a China por más de una década. Para simbolizar la nueva era de unidad, la ciudad cambió su nombre a Beiping.
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