En 1969, el sacrificio de un estudiante en Praga se convirtió en un símbolo mundial de rebeldía
Tras la represión soviética de la Primavera de Praga, un joven estudiante se sacrificó en la plaza de Wenceslao. Él pasó de ser un erudito reservado a un símbolo permanente de la resistencia checa.
El 19 de enero de 1969, el estudiante de historia Jan Palach murió por sus heridas. Él se prendió fuego para protestar contra la ocupación soviética de Checoslovaquia. Su acto no fue un suicidio por desesperación. Fue una 'antorcha' política para despertar a una nación sumida en la apatía comunista.
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