En 1608, los estados alemanes formaron una unión defensiva que preparó el terreno para la guerra religiosa
Las tensiones religiosas llegaron a un punto crítico en 1608 cuando los príncipes alemanes formaron una alianza militar. Sin quererlo, prepararon el escenario para uno de los conflictos más mortíferos y transformadores de Europa.
En mayo de 1608, se estableció la Unión Protestante bajo el liderazgo de Federico IV. Su objetivo era defender los derechos y tierras de los estados protestantes en el Sacro Imperio Romano Germánico. Este pacto fue una respuesta directa a las crecientes tensiones religiosas y a la recuperación forzosa de territorios por parte de la Iglesia católica.
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