En 1807, Napoleón luchó una brutal batalla invernal que demostró que su ejército invencible podía ser detenido
Napoleón Bonaparte encontró un rival digno en la nieve de Eylau. El terrible choque contra fuerzas rusas y prusianas terminó con su racha de victorias decisivas.
En febrero de 1807, la Grande Armée luchó en la batalla de Eylau durante una feroz tormenta de nieve. A diferencia de otros triunfos de Napoleón, este enfrentamiento fue un empate sangriento. Hubo más de 40,000 bajas en solo dos días de combate.
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