En 1922, las superpotencias mundiales acordaron destruir sus propios barcos de guerra para evitar conflictos
En un movimiento sin precedentes por la paz global, las naciones más poderosas firmaron el Tratado Naval de Washington en 1922. Acordaron desguazar sus barcos más formidables para evitar una nueva carrera armamentista.
Firmado el 6 de febrero de 1922, el Tratado Naval de Washington limitó voluntariamente el poder naval de varios países. Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Francia e Italia participaron en el acuerdo. Temían que una carrera armamentista naval provocara otra guerra mundial. Por ello, aceptaron un límite de tonelaje y una pausa de diez años en la construcción de barcos principales.
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