La muerte de un joven emperador en 1661 dejó a un niño al mando de la dinastía Qing
La repentina muerte por viruela del emperador Shunzhi en 1661 llevó al trono a un niño de siete años. Así comenzó una era próspera.
En 1661, la dinastía Qing enfrentó una crisis cuando el emperador Shunzhi murió a los 22 años. La viruela era una enfermedad aterradora y frecuente en la corte imperial. Esta enfermedad dictó la sucesión al trono. El emperador eligió a su hijo, Xuanye, porque el niño ya había sobrevivido a la viruela. Por eso, lo consideraban inmune y fortalecido.
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