En 1695, Mustafa II se convirtió en sultán otomano y califa del islam
Mustafa II ascendió al trono otomano en 1695 con la ambición de restaurar la gloria militar. Esto provocó un cambio drástico en el poder real.
Tras la muerte de Ahmed II en 1695, Mustafa II ascendió al trono en Estambul. A diferencia de sus predecesores, él decidió liderar sus ejércitos personalmente. Al principio tuvo éxito en sus campañas contra los Habsburgo. Su meta era recuperar territorios perdidos en Hungría.
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