Los colores originales de la Estatua de la Libertad eran de un cobre rojizo opaco
La Estatua de la Libertad brillaba originalmente con el tono rojizo de una moneda nueva. Luego, un proceso químico natural transformó su exterior en el icónico verde que vemos hoy.
Cuando Francia regaló la estatua a los Estados Unidos en 1885, su exterior tenía treinta toneladas de cobre pulido. Durante los siguientes treinta años, la lluvia y el aire salado del puerto de Nueva York iniciaron un proceso llamado patinación.
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