Los antiguos romanos usaban piedras de paso para cruzar calles inundadas
Bloques de piedra colocados estratégicamente permitían cruzar calles inundadas sin mojarse los pies. Su diseño permitía que los carruajes pasaran por los huecos.
Ingenieros en ciudades como Pompeya instalaron grandes bloques de basalto como cruces elevados. Estos protegían a los ciudadanos del agua de lluvia y los desechos. Las piedras tenían un espacio preciso entre ellas. Esto permitía que las ruedas de los carros romanos pasaran sin problemas.
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